Crear Cuenta
Únase a la herencia del café. Personalice su experiencia para un recorrido a su medida.
De la Semilla a la Taza. Una guía sofisticada del Arábica Colombiano.
Únase a la herencia del café. Personalice su experiencia para un recorrido a su medida.
El viaje comienza en los viveros especializados. Elegir la variedad correcta de Arábica es fundamental para garantizar la resistencia a las enfermedades y el perfil de sabor deseado en la taza final.
Variedades como Caturra, Castillo y Colombia son cuidadosamente seleccionadas. Cada semilla representa el futuro de una plantación que producirá durante décadas.
Las semillas, conocidas como "chapolas" cuando brotan, pasan sus primeros meses en semilleros protegidos bajo condiciones controladas de luz y humedad.
Una vez fuertes, las plantas jóvenes son trasplantadas a las empinadas laderas volcánicas de los Andes. El terruño colombiano proporciona condiciones únicas.
Los suelos ricos en nutrientes y el clima de montaña son el secreto detrás de la acidez brillante y el cuerpo equilibrado del café colombiano.
El cultivo bajo sombra protege las plantas del sol directo, conserva la biodiversidad y permite una maduración más lenta del grano, lo que intensifica sus sabores naturales.
A diferencia de la cosecha mecanizada común en regiones más planas, las empinadas laderas andinas exigen que el café sea recolectado a mano. Este proceso intensivo en mano de obra asegura que solo se seleccionen cerezas perfectamente maduras.
Garantizando una madurez uniforme y evitando daños a la planta.
Los trabajadores recorren los mismos árboles varias veces por temporada.
El mismo día de la recolección, las cerezas se despulpan para separar el grano de la cáscara. Luego, se fermentan en tanques de agua para eliminar el mucílago azucarado, un paso crucial para desarrollar la acidez característica de Colombia.
Tras la fermentación, los granos se lavan con agua de manantial. El secado tradicional se realiza al sol en patios o marquesinas parabólicas, revolviendo constantemente hasta alcanzar el nivel perfecto de humedad (10-12%).
El café "pergamino" seco se envía a las trilladoras donde se elimina la capa externa protectora. El café verde resultante se clasifica por tamaño (como la famosa malla "Supremo") y densidad, eliminando cualquier defecto.
La transformación alquímica de grano verde a marrón aromático. Los maestros tostadores desarrollan perfiles específicos para resaltar las notas cítricas, a caramelo o chocolate inherentes al grano colombiano.
El control de calidad final. Q-Graders expertos evalúan la fragancia, aroma, acidez, cuerpo y dulzor. Solo los lotes que cumplen con los estrictos estándares llevan el sello de Café de Colombia.